Señales de alerta en tu suelo pélvico

Escapes al toser, ir al baño a cada rato, estreñimiento o dolor al sentarte: muchas veces son señales de alerta en tu suelo pélvico. Le pueden pasar a mujeres, hombres y niños, y aunque son frecuentes, no son normales ni tienes por qué acostumbrarte.

7 señales de alerta en tu suelo pélvico

Estas señales pueden aparecer a cualquier edad y en cualquier persona. ¡Ninguna señal reemplaza un diagnóstico! Siempre es necesaria una evaluación.

1. Escapes de orina al toser, reír, saltar o hacer fuerza

Es la señal más conocida y se llama incontinencia de esfuerzo. Aparece cuando la presión del abdomen supera la capacidad de cierre del suelo pélvico. Te lo explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre la pérdida de orina al toser o reír.

2. Ganas urgentes de orinar o ir al baño muy seguido

Es esa urgencia que te obliga a correr al baño, a veces con escape en el camino (incontinencia de urgencia). También cuenta orinar «por si acaso» antes de salir o despertarte varias veces en la noche para ir al baño. En niños, una señal parecida es aguantarse hasta el último momento: cruzar las piernas, ponerse en cuclillas o hacer el “bailecito” para no ir al baño.

3. Sensación de peso, presión o “bulto” en la pelvis

Se siente como si algo jalara hacia abajo en la zona íntima, el periné o el recto. Suele empeorar al final del día, después de estar mucho tiempo de pie o de cargar peso. En mujeres puede sentirse como un tampón mal colocado y a veces indica un descenso de órganos pélvicos; te lo explicamos en nuestro artículo sobre el prolapso pélvico. En hombres suele describirse como pesadez en el periné o la sensación de estar “sentado sobre una pelota”.

4. Sensación de no vaciar del todo o goteo después de orinar

Terminas de orinar y sientes que algo quedó, o aparecen unas gotas al subirte el pantalón. Es frecuente en hombres, pero también ocurre en mujeres.

5. Estreñimiento, dificultad para evacuar o escapes de gases o heces

El suelo pélvico también participa al evacuar. Si está tenso o no se relaja bien, cuesta más ir al baño aunque la dieta sea buena; si está débil, pueden escaparse gases o heces. Es de lo que más vergüenza da contar y, por eso mismo, de lo que más se calla. En niños, el estreñimiento y las heces duras también se relacionan con escapes de orina y con mojar la cama.

6. Dolor en la pelvis, el periné, al sentarte o en las relaciones sexuales

El dolor no siempre viene de una infección o de un órgano: muchas veces hay músculos tensos detrás. Si el dolor aparece en la intimidad (en términos médicos, dispareunia), puedes leer más en nuestro artículo sobre el dolor en las dolor en las relaciones sexuales. En hombres, el dolor puede aparecer en los testículos, al eyacular o al estar sentado mucho rato. Conoce más sobre la prostatitis crónica.

7. Dolor lumbar o abdomen que se abomba al hacer fuerza

El suelo pélvico trabaja en equipo con el abdomen, la espalda y la respiración. Cuando no funciona bien, puede aparecer dolor en la zona baja de la espalda o un abdomen que se abomba en el centro al levantarte o hacer fuerza. Es frecuente después del embarazo, pero también ocurre en hombres, por ejemplo con el aumento de peso o al entrenar con mucha carga.

¿Cómo saber si mi suelo pélvico está mal?

Si tienes una o más de estas señales por más de unas semanas, conviene una evaluación. En Pelvicare, nuestras fisioterapeutas de suelo pélvico revisan si el músculo está débil, tenso o descoordinado, porque cada caso necesita un tratamiento distinto.

¿Se puede recuperar el suelo pélvico por sí solo?

Algunas molestias mejoran solas, por ejemplo en las semanas después del parto o de una cirugía. Pero si los síntomas se mantienen o empeoran, no conviene esperar: una evaluación te dirá qué necesita tu cuerpo.

¿Cómo se recupera un suelo pélvico debilitado?

Con un plan personalizado que puede incluir ejercicios guiados, cambios de hábitos y, según el caso, herramientas como el biofeedback. En mujeres con incontinencia de esfuerzo, la evidencia muestra que el entrenamiento del suelo pélvico es un tratamiento de primera línea. En hombres, también se usa antes y después de una cirugía de próstata para recuperar el control de la orina; en niños, el primer paso suele ser enseñar buenos hábitos para ir al baño. Primero hay que evaluar, porque si el músculo está tenso, apretar más puede empeorar las molestias. Más detalles en nuestra guía de ejercicios de suelo pélvico.

¿Te identificas con alguna de estas señales? No tienes que seguir aguantando en silencio.

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